HORARIO
Mañanas: 10:00 h – 14:00 h (de martes a domingo y festivos)
Tardes: 17h – 19 h (jueves, viernes y sábados)
Cerrado: lunes (descanso semanal)

CONTACTO
C/ Beato Fray Domingo de Henares 5, (Edificio Casa de la Tercia)
Tel. 957 671 946 | 647 572 641

El Museo ocupa la histórica Casa de la Tercia, situada en el corazón del casco antiguo de la ciudad. Esta construcción, erigida entre 1792 y 1795, inicialmente sirvió como almacén de grano y semillas, así como bodega de aceite. Originalmente concebida para centralizar los diezmos eclesiásticos y otras rentas de la Corona.

Tras la Desamortización de Mendizábal en 1841, la Casa de la Tercia cambió de manos y perdió su función original. En el siglo XX, se transformó en una posada y luego fue convertida en una cárcel durante la Guerra Civil española (1936-1939).

La Casa de la Tercia destaca como uno de los edificios más destacados en Baena. Con su gran tamaño y su imponente presencia, se erige como un símbolo arquitectónico en la provincia.

Desde 1960, el Ayuntamiento arrendó el edificio hasta que en 1984 lo adquirió como parte de su patrimonio municipal, realizando una significativa reforma. Se encuentra en la Calle Santo Domingo de Henares, 5 próximo al Ayuntamiento.

El Museo abrió sus puertas en 1999 en la primera planta y fue oficialmente registrado como el Museo Histórico de Baena (Córdoba) en el Registro de Museos de Andalucía mediante una orden fechada el 7 de febrero de 2000 (BOJA núm. 35, 23 de marzo de 2000).

En 2010, el edificio fue rehabilitado como sede del Museo y reabrió en febrero de 2011. Destaca por sus notables colecciones de arqueología, principalmente provenientes de excavaciones en el Parque Arqueológico de Torreparedones, como el conjunto votivo del santuario y esculturas romanas del foro romano.

La fachada principal tiene vanos simétricos protegidos por rejas y está decorada con un trampantojo imitando sillares almohadillados sobre un alto zócalo de piedra

En el centro, una portada barroca con frontón partido da acceso a la zona de atención al público, a la sala I y a las escaleras hacia los pisos superiores.

Al fondo, destaca un amplio patio porticado, el elemento más característico del conjunto arquitectónico, decorado con un trampantojo que simula guirnaldas, balaustradas y otros elementos arquitectónicos.

El discurso expositivo se basa en criterios cronológicos, comenzando el recorrido en la sala I por la prehistoria y concluyendo en la sala XII que contiene una galería de retratos de ilustres baenenses y documentos, libros, etc. de las épocas moderna y contemporánea. En el Museo destacan tres colecciones únicas: el conjunto votivo ibero-romano del santuario meridional de Torreparedones con numerosos exvotos de piedra que representan figuras antropomorfas (femeninas y masculinas) así como exvotos anatómicos (piernas), la colección de numismática ibero-romana con monedas de numerosas cecas (Acinipo, Bora, Colonia Patricia, Iulia Traducta, Obulco, Carmo, Castulo, Emerita Augusta, Ulia, etc), de muchas familias republicanas (Calpurnia, Pompeia, Flaminia, Julia, Papiria, Satriena, etc) y de casi todos los emperadores del alto y bajo imperio (Julio César, Augusto, Tiberio, Claudio, Nerón, Adriano, Gordiano, Constantino, Faustina, Teodosio, etc) y, por último, la colección de estatuaria romana de gran formato (varios togados de Iponoba y de Torreparedones, debiendo destacarse las monumentales esculturas sedentes de Augusto, Calígula/Claudio y Livia).

El grueso de la colección se expone en la sala IV dedicada a la vida cotidiana y funeraria romana, con piezas cerámicas y metálicas de cocina, de vidrio, plomo y pequeños objetos de bronce entre los que destacan los amuletos fálicos, apliques de sítulas y otros materiales decorativos. Del mundo funerario se exponen varias copias de sendas urnas del llamado “Mausoleo de los Pompeyos” de Torreparedones y lápidas funerarias de diversa procedencia. Del mundo visigodo llaman la atención de dos piezas con inscripción y diversos motivos cristianos que evidencian el origen y arraigo de dicha religión en la zona del río Guadajoz, un anillo de oro y un cazo de bronce decorados ambos con el símbolo del crismón y el nombre de sus propietarios, Sabina y Nico respectivamente. En la sala XII se expone un facsímil del Cancionero de Baena, cuyo original se conserva en la Biblioteca Nacional de París.